See other templates

 

Limosna, Oracion Y Ayuno

El miércoles de Ceniza leemos un fragmento del evangelio de Mateo (6:1-18) en el que Jesús habla de las tres prácticas que concretarán el camino dela conversión: la limosna, la oración y el ayuno. Jesús señala, no obstante, que esas prácticas no deben hacerse porque toca o para quedar tranquilos, sino que tienen que venir de nuestro interior, tienen que ser la expresión del deseo de renovar nuestra fe y nuestra vida cristiana
 

¿Cómo podemos concretar, ahora, estas tres prácticas?

La limosna es una manera de ayudar a los que más lo necesitan y, al mismo tiempo, ejercitamos nuestro espíritu para librarnos del apego a los bienes terrenos.

La limosna nos propone un estilo de amor y de desprendimiento agradable a los ojos de Dios, nos acerca a los demás y este acercamiento puede llegar a ser un instrumento de una verdadera conversión y reconciliación con Jesús y con nuestro prójimo.

La oración debemos verla como un encuentro con el amado de nuestra alma, el encuentro más esperado de aquel que, antes de siguiera llamarlo, ya acude a nuestro encuentro. A través de la oración podemos encontrar fortaleza de espíritu, guía, sabiduría, alegría y paz interior.

La oración es una comunicación amorosa con Dios. La oración es la expresión de nuestras necesidades espirituales internas. Puede ser larga o corta, sola o en grupo, silenciosa o en voz alta, pero debe ser una verdadera comunicación con Dios y no debe hacerse para el reconocimiento público.

El ayuno es el ejercicio de decirle a mi cuerpo ¡No voy a darte todo lo que me pides!,porque el cuerpo nunca queda saciado de nada, siempre quiere más de todo.

Con el ayuno corporal le digo:

  • A mis ojos que no voy a exponerlos a ver todo lo que quieran ver. 
  • A mis oídos que no voy a dejarlos escuchar todo lo que quieren.
  • A mi estómago que no le voy a dar toda la comida que quisiera ni toda la bebida que quisiera.
  • A mi lengua que no la voy a dejar decir de los demás todo lo que quisiera decir.
  • Al cuerpo que no todo placer es bueno.

Con el ayuno educo a mi cuerpo, disciplino mis pasiones, prioriza mis necesidades y tomo el dominio sobre todo lo que mi cuerpo pide y que no siempre es lo mejor.

 

 

 

 

 

 

628762

Otros Artículos

Te esperamos en el Centro Loyola

Actividades del Centro Loyola

Volver