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Amar Y Entrever La Fuente Del Amor

(Juan, 6:30-33)

El origen del Amor es el Padre. Jesús dijo a los judíos, “Moisés no os dio el pan del Cielo, sino el Padre que está en los Cielos”. En cualquier caso, el Amor solo proviene del Padre.

 

Dios es el alfa y el omega. La primera letra griega es el alfa y la última es omega. Es decir, Dios es el punto de partida y la meta de todas las cosas.

El amor que recibes por las personas, al fin y al cabo, viene de Dios. Y tú, al amar a las personas, amas a Dios a través de ellas. Es decir, el que te ama, consciente o inconscientemente, está aceptando el amor que viene de Dios y te lo está transmitiendo. Y yo también, al amar a alguien, estoy amando a Dios a través de esa persona, siendo consciente de ello o no.

Pero Dios nunca desea ser el protagonista o el centro de atención. El hombre es el medio que usa Dios para irradiar amor. El ser humano es el cauce y el agua del rio de amor de Dios.

Efectivamente, yo amo a la persona que tengo ante mí, y el que me ama es esa persona también. Pero el que da el Pan es el Padre, al fin y al cabo. Dios que también es el origen de la Vida, hace que el amor cobre vida.

Una vez que caigamos en la cuenta de esa verdad, podemos simplificar más el amor y profundizar nuestra gratitud.

Pero cuando tratamos de concienciarnos en ese aspecto, nos costaría mucho esfuerzo, nos desconcentraríamos y acabaríamos agotados.

Para no acabar así, conviene no pensar demasiado complicando las cosas, sin forzarnos a nosotros mismos para comprender las cosas. Basta con que amemos profundamente. Si amamos profundamente y agradecemos el amor que recibimos, conseguiremos concienciarnos de alguna manera de que el Señor es el que actúa a través de las personas.

Eso se debe a que Dios está en lo más hondo de las cosas y el que ama profundamente se acerca a Dios e inconscientemente puede percibir a Dios.

Dios se encuentra en la luz. Caminando en lo hondo, nos uniremos los unos con los otros. (Juan, 1;7)”

Eso significa que si amamos a las personas y a la naturaleza, profundamente, podemos entrever la fuente de amor a la manera de cada uno y unirnos estrechamente.

 

J. Garralda 

Traducido del original en japonés 
 

 

 

 

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