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A partir del 21 de Junio y hasta nuevo aviso, todos aquellos que deseen participar en la misa dominical, deben inscribirse cada semana:

Por favor lean las INDICACIONES para tal efecto, publicadas en la página Web 

La Postura Con La Que Debemos Recibir Las Semillas

(Mateo, 13:1-9)

La semilla es la palabra del Reino de Dios. Aparte de las palabras de la Biblia, las verdades que llegan con fuerza al corazón, son las semillas de esta parábola.

 

 

Dios es el sembrador. Pero Dios esparce las semillas en los corazones de las personas, a través de otras personas, mediante la naturaleza y las artes. Las palabras de un padre, de un amigo, los actos nobles de una persona, los textos de un libro, una escena de una película, la música, el atardecer, todas las cosas que pueden emocionar a cualquier persona se convierten en semillas. Hemos de hacer que crezcan esas semillas.

Las semillas que crecen dan fruto. Dar fruto es hacer notar la salvación. Las personas que desean desde el fondo de su alma la alegría que llena plenamente el corazón, y pueden sentir esa felicidad, serán salvadas. Dar fruto significa hacer notar la salvación a las personas mediante actos de amor.

Dios esparce las semillas a partes iguales. La cuestión está en qué postura debemos tomar al recibir esas semillas. Los cuatro terrenos que aparecen en esta parábola, representan las cuatro posturas.

“Una parte cayó al borde del camino y los pajarillos se las comieron”. No nos fiaríamos nunca de un terrible cóndor y nos fiaríamos de unos pajarillos bonitos, ¿verdad? ¡Somos unos ilusos! Son esos los que nos arrebatan las semillas. Los amigos interesantes o admirables a la vista, son los que nos arrastran hacia el mal.

“Una parte cayó entre la zarza y la mala hierba las ahogó”. Estos son los que buscan demasiado los bienes terrenales como el dinero y los puestos de trabajo. Son aquellos que se entusiasman por el éxito y la fama. Es la postura del que busca estar por encima de los demás. La soberbia y los celos ahogan las semillas.

“Pero las semillas que cayeron en tierra buena, dieron fruto”. La tierra buena representa a los que escuchan las palabras de Dios y las ponen en práctica.

Pidamos a Dios para que nuestros corazones sean como la tierra buena.
 

 

 

J. Garralda 
Traducido del original en japonés

 

 

 

 

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