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A LA LUZ DEL MAESTRO IX

 

“Felices los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos”

 

Jesús mismo remarca que este camino va a contracorriente hasta el punto de convertirnos en seres que cuestionan a la sociedad con su vida, personas que molestan. Jesús recuerda cuánta gente es perseguida sencillamente por haber luchado por la justicia, por haber vivido sus compromisos con Dios y con los demás. Sino queremos sumergirnos en una oscura mediocridad no pretendamos una vida cómoda, porque “quien quiera salvar su vida la perderá” (Mt 16,25).


No se puede esperar, para vivir el Evangelio, que todo a nuestro alrededor sea favorable, porque muchas veces las ambiciones del poder y los intereses mundanos juegan en contra nuestra. En una sociedad así, alineada, atrapada en una trama política, mediática, económica, cultural e incluso religiosa que impide un autentico desarrollo humano y social, se vuelve difícil vivir las bienaventuranzas, llegando incluso a ser algo mal visto. La cruz, sobre todo los cansancios y los dolores que soportamos por vivir el mandamiento del amor y el camino de la justicia, es guente de maduración y de santificación. Un santo no es alguien raro, lejano, que se vuelve insoportable por su vanidad, su negatividad y sus resentimientos. NO serán así los apóstoles de Cristo. El libro de los Hechos cuenta insistentemente que ellos gozaban de la simpatía “de todo el pueblo” mientras algunas autoridades los acosaban y perseguían. (cf. 4,1-3; 5,17-1
Las persecuciones no son una realidad del pasado, porque hoy también las sufrimos, sea de manera cruenta, o de un modo mas sutil, a través de calumnias y falsedades. Jesús dice que habrá felicidad cuando “os calumnien de cualquier modo por mi causa”(Mt 5,11). Otras veces se trata de burlas que intentan desfigurar nuestra fe y hacernos pasar como seres ridículos.


Aceptar cada día el camino del Evangelio aunque nos traiga problemas, esto es santidad.


 

 

 

Reflexiones tomadas de la exhortación apostólica, GAUDETE ET EXSULTATE

del Papa Francisco (números del del 90 al 94)

 

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