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A partir del 21 de Junio y hasta nuevo aviso, todos aquellos que deseen participar en la misa dominical, deben inscribirse cada semana:

Por favor lean las INDICACIONES para tal efecto, publicadas en la página Web 

Cuarto Domingo De Adviento

22 de diciembre de 2019

TEXTOS BIBLICOS PARA LA LITURGIA EUCARÍSTICA

Jesús, el Dios que salva, está entre nosotros. El profeta anuncia que una virgen dará a luz un hijo; la mujer de la promesa es María, la esposa de José. Por Cristo, nacido de mujer y de la estirpe de David, hemos recibido el don de la fe y de la misión.

 


ORACION

Oh Dios que estás siempre con nosotros, y nos enviaste a tu Hijo como salvador del mundo. Te pedimos que quienes esperamos la ya cercana fiesta de su nacimiento descubramos en su pequeñez de niño recién nacido la luz del amor y de la esperanza. Por Jesucristo nuestro Señor. Amen


PRIMERA LECTURA: Is 7:10-14

Dios nos hace sentir que está cerca de nosotros no por medio de grandes señales en el cielo sino por medio de acontecimientos humildes. Así como mucha gente no supo reconocer la presencia del salvador en un niño recién nacido, también hoy mucha gente es incapaz de percibir los signos de la presencia de Dios en sus vidas.


SALMO RESPONSORIAL: Sal 24:3-4,5-6,8y10

R/ VA A ENTRAR EL SEÑOR EL ES EL REY DE LA GLORIA

 

  1. Del Señor es la tierra y todo lo que hay en ella, 

    el mundo y todos sus habitantes,
porque El la fundó sobre los mares, 

    Él la afirmó sobre las corrientes del océano. /R

     
  2. ¿Quién podrá subir a la Montaña del Señor 
y
    permanecer en su recinto sagrado?

    El que tiene las manos limpias
y puro el corazón; /R
     
  3. él recibirá la bendición del Señor, 
la recompensa de Dios,
    su Salvador.
Así son los que buscan al Señor, 

    los que buscan tu rostro, Dios de Jacob. /R


SEGUNDA LECTURA: Rm 1:1-7

Pablo, en pocas palabras, nos presenta todo el misterio de Cristo: como hombre, es descendiente de David; como Dios tiene el pleno poder de salvar a todos los pueblos que creen en él.


ACLAMACION DEL EVANGELIO Mt 1:23

Aleluya, aleluya La virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel Aleluya.


EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO: Mt 11:2-11

San José es ejemplo de todos los que han aceptado los caminos del Señor. Leamos el relato del evangelio de San Mateo y pidamos la gracia de darnos cuenta cual es la voluntad de Dios en nuestras vidas y podre cumplirla.


Tema: La Señal Es Un Niño

Después de estas semanas de preparación, ya estamos a punto de terminar el Adviento. Unos días más y es Navidad. Y las lecturas de hoy nos dan las últimas claves que nos permitan identificar al que viene, a nuestro salvador. Es importante que atendamos a esas claves no vaya a ser que después de tanta espera, nos despistemos y no nos enteremos cuando pase a nuestro lado.

De nuevo, como en los tres domingos anteriores, el profeta Isaías nos da la clave. Nos cuenta una antigua historia de un rey que no confiaba en Dios y que aun así Dios le quiso dar una prueba de su presencia y de su fuerza. El rey gobernaba una ciudad sitiada, sometida al hambre y a la destrucción de la guerra. Pues bien, la señal que Dios le ofreció no era un milagro que rompiese las leyes de la naturaleza. Era una señal sencilla, corriente si se quiere, pero llena de esperanza. Cuando el rey pensaba que su reino se terminaba, que todo sería destruido, Dios le prometió que iba a nacer un niño de una virgen. El niño llevaría el nombre de Emmanuel, que, traducido, significa Dios-con-nosotros. Dios estaba invitando al rey a mirar más allá de las apariencias, a poner toda su confianza en Dios. Donde él veía una ciudad atemorizada, sitiada por un ejército enemigo, sometida al hambre y a la muerte, Dios iba a hacer nacer un niño de una virgen. Ese niño sería la promesa de Dios, el signo de la presencia salvadora de Dios allá donde el rey no veía ninguna posibilidad. Leída hoy esa lectura del profeta Isaías, la promesa se nos hace a nosotros. Nos va a nacer un niño. Ese va a ser el gran signo de Dios. Ese niño es y será el signo de la promesa de Dios, de su amor restaurador, reconciliador y salvador.

Y de ahí al Evangelio, donde se nos cuenta otra historia. Esta vez más cercana y familiar. Los protagonistas son José y María. Son novios. Ya están comprometidos a casarse. Pero María está embarazada sin que hayan vivido juntos. José podía ser bueno, pero no tonto. No quería organizar un escándalo, pero tampoco quería cargar con lo que no era suyo. Entonces se produce lo inesperado: un ángel se le aparece en sueños y le hace entender que ese niño es el gran signo que el pueblo estaba esperando. Ese niño que estaba creciendo en el seno de María es el que había profetizado Isaías. Ese niño es ya “Dios-con-nosotros”. Dios ha hecho posible lo que para los hombres es imposible. Dios ha creado vida y esperanza para toda la humanidad en ese niño. 

Este es el gran signo que esperamos. El nacimiento de un niño. Ahora sabemos que nuestro Dios está por la vida. Que defiende, promueve y crea la vida. El signo de su presencia es un niño, cualquier niño. Es la vida, cualquier vida. Ahora sabemos que cada signo de vida entre nosotros nos habla de la presencia de Dios. Es “Dios-con-nosotros”.

 

 

Para la reflexión

¿Qué signos de vida ves en torno a ti?
¿Qué haces para respetar la vida que te rodea, para cuidarla, promoverla?
¿Eres consciente de que toda vida es signo de la presencia de Dios? 



 

 

 

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