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Domingo De Pascua

 

17 De Abril De 2022

 

Nos preside, brillante, el cirio que ayer noche se encendió. Es un símbolo de Jesús vivo. Como nos ilumina, debemos iluminar. Como nos enseña el camino, debemos de ser guía para los demás. Y en los momentos difíciles, es él el que nos hace comprender las Escrituras.

 

 

ORACIÓN COLECTA

Señor Dios, que es este día nos has abierto las puertas de la vida por medio de tu Hijo, vencedor de la muerte, concede a los que celebramos la solemnidad de la resurrección de Jesucristo, ser renovados por tu Espíritu, para resucitar en el reino de la luz y de la vida. Por nuestro Señor Jesucristo.

 

PRIMERA LECTURA: Hch 10:34, 37-43

La resurrección de Cristo es el centro del mensaje evangélico. Jesús es consagrado como el Salvador del mundo, y los apóstoles se convierten en sus testigos. Este es el fundamento de la fe cristiana.

 

SALMO RESPONSORIAL
R/ ESTE ES EL DIA EN QUE ACTUÓ EL SEÑOR: SEA NUESTRA ALEGRIA Y NUESTRO GOZO. 

 

  1. Dad gracias al Señor, porque es bueno,
    Pues su bondad perdura para siempre.
    Que lo diga Israel:
    ¡su bondad es para siempre!
     
  2. La diestra del Señor lo ha enaltecido,
    La diestra del Señor hizo proezas.
    No, no moriré, sino que viviré
    Y contaré las obras del Señor.
     
  3. La diestra rechazada por los maestros
    Pasó a ser la piedra principal;
    Ésta fue la obra del Señor,
    No podían creerlo nuestros ojos.

 

SEGUNDA LECTURA: Col 3:1-4

El cristiano no puede conformarse con los valores puramente terrenos, sino que debe orientar toda su vida hacia Cristo. El Señor resucitado es nuestra guía y el fin hacia el que nos encaminamos.

 

ALELUYA: 1 Co 5:7-8

Aleluya, aleluya.

Ha sido inmolada nuestra víctima pascual: Cristo.

Así, pues, celebremos la Pascua.

 

EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN: Jn 20:1-9

La tumba vacía es uno de los símbolos mas hermosos de la resurrección. Que Jesús haya resucitado significa precisamente que la muerte ha sido vencida y junto con ella han sido vencidos todos los enemigos de la vida verdadera.

 

CARA DE RESUCITADOS

 

Celebramos este domingo la “Resurrección de Jesús, nuestro Redentor.

El Evangelio nos dice como Pedro y Juan corrieron hacia el sepulcro de Jesús y se encontraron con la piedra-roca de la entrada abierta y el sitio donde habían enterrado el cuerpo de Jesús vacío.

Primero entró Pedro y luego Juan.

Los Padres de la Iglesia decían que Pedro representa la “fe” y Juan el “amor”.

Primero llegó Juan que era más joven y corría más aprisa, pero por respeto a Pedro esperó a que Pedro entrara primero.

Lo que quieren decir los Padres de la Iglesia es que si no hay amor no habrá fe: “el amor invita a la fe”.

En nuestros tiempos el pensador Bernanos (1988-1948) sugería que nos pusiéramos ante un espejo para ver si teníamos “cara de resucitados”.

Quizás algunas veces estamos más a gusto donde está el dolor que donde está la alegría.

¿Estamos más a gusto cerca de una tumba que alrededor de una mesa donde se celebra la vida? Dios es el Dios de la vida, no de la muerte.

No vayamos a dar la impresión de que nos hemos quedado en el “Viernes Santo” ...El que queda parado ante el Calvario va en retraso tras el viviente.

¿Estamos pues dispuestos a comunicar esta noticia de vida? San Ireneo tiene una frase estupenda: “Gloria Dei homo vivens” (la gloria de Dios es el hombre viviente).

Y si la traducimos libremente podemos decir:” A Dios quien mejor le honra es el hombre más lleno de vida y con más ganas de vivir”.

Y San Pablo, en la segunda lectura de este domingo escribe a los Colosenses: “Ya que habéis resucitado con Cristo, buscad los bienes de arriba, donde está Cristo sentado a la derecha de Dios; aspirad a los bienes de arriba, no a los de la tierra.

Porque habéis muerto y vuestra vida está con Cristo escondida en Dios.

Cuando aparezca Cristo, vida vuestra, entonces también vosotros apareceréis, juntamente con él, en gloria”.

San Proclo de Constantinopla predicó de la siguiente manera: Día de gozo y de alegría ¡Qué fiesta más bella la de Pascua! Exultan los ángeles y los arcángeles que esperan que el Rey de los cielos, Cristo nuestro Dios, vuelva de la tierra vencedor; exultan los coros de los santos, que proclaman a Cristo el que fue engendrado antes de la aurora.

Exulta la tierra: la sangre de un Dios la ha lavado.

Exulta el mar; el paso del Señor lo ha honrado.

Que exulte todo hombre renacido del agua y del Espíritu; que exulte Adán, el primer hombre, liberado de la antigua maldición.

En otro tiempo el misterio de Pascua se realizaba en Egipto según los ritos señalados por la Ley; el sacrificio del cordero no era más que un signo.

Pero hoy celebramos, según el Evangelio, una pascua espiritual que es el día de la resurrección.

Allí se inmolaba un cordero del rebaño; aquí es Cristo en persona el que se ofrece como cordero de Dios.

Allí, un animal del aprisco; aquí, no un cordero, sino que el pastor da su vida por sus ovejas.

Allí, los hebreos atravesaron el mar Rojo y entonaron un himno de victoria en honor de su defensor; Cantemos al Señor, sublime es su victoria.

Aquí, los que han sido considerados dignos del bautismo cantan en su corazón el himno de victoria: “Uno solo es santo, un solo Dios, Jesucristo en la gloria de Dios Padre.  Amén”

 

Termino con un soneto de Juan Polo Laso: 

 

 

 

Domingo de Pascua

 

Y vencida la muerte, se levanta como flecha lanzada, sin espera, -rosa bermeja, espiga, enredadera que a la cima del Padre se adelanta

Tanta voz, tanto sol, frescura tanta, la tierra queda oliendo a primavera, mientras Él se dispersa en la hoguera de gozo y luz, que su victoria canta

Y aquí entre roca y cielo - ¡cuánta altura! – la sangre ya salvada goza altiva y la palma se alegra alborotada

La mañana se aliena en su blancura, el alma se enardece, flor cautiva, y el viento corre fresco en la enramada


 

 

j.v.c

 

 

 
1427200

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