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Trigesimo Segundo Domingo
Del Tiempo Ordinario

11 De Noviembre De 2018

TEXTOS BIBLICOS PARA LA LITURGIA EUCARÍSTICA

El comportamiento de los que dan aun de lo que ellos mismos necesitan es signo del espíritu de sacrificio y de generosidad. Cristo que se ofreció una sola vez para quitar los pecados de todos es la fuerza y la esperanza de todos los que quieren seguir ese camino de entrega a los demás.


ORACION

Padre, compasivo y misericordioso y que conoces bien el corazón ferviente de quienes te suplican. Derrama tu bendición sobre nosotros, unidos y congregados en una misma esperanza hacia ti, y haz que, estimulados por tu palabra, sepamos ofrecerte nuestra vida diaria. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén


PRIMERA LECTURA: 1 R 17:10-16

Para el pueblo de Israel, las viudas, los huérfanos y extranjeros son ejemplos de vida indefensa, de gente que sólo tiene a Dios como protector. De estas personas indefensas y pobres se sacan claros ejemplos de hospitalidad y generosidad.


SALMO RESPONSORIAL: Sal 146:1,2 y 10, 6-9

R/ ALABA, ALMA MIA, AL SEÑOR.

  1. Mantiene su fidelidad perpetuamente.
    Su justicia da a los oprimidos,
    Proporciona su pan a los hambrientos.
    El Señor deja libres a los presos. R/
     
  2. El Señor da la vista a los ciegos,
    El Señor endereza a los encorvados,
    El Señor ama a los justos;
    Da el Señor protección al forastero. R/
     
  3. Reanima al huérfano y a la viuda,
    Mas desvía el camino de los malvados.
    El Señor reina para siempre,
    Tu Diodos, Sion, de generación en generación. R/


SEGUNDA LECTURA: Hb 9:24-28

Cristo es el centro de la historia. Vino a borrar los pecados del mundo y vendrá a salvar a los que en él esperan. Creer en Cristo significa creer que hemos sido salvados y vivir agradeciendo lo que hizo por nosotros.

Aclamación al Evangelio Mt 5:3

Aleluya, Aleluya. Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos. Aleluya.

EVANGELIO SEGÚN MARCOS Mc 12:38-44

Jesús alaba a los que confían en Dios, a los que buscan el Reino y dejan su salvación en las manos del Padre. Por el contrario los que no confían en Dios ponen su esperanza en el dinero, en el honor, en las alabanzas de los demás hombres.


11 De Noviembre: Domingo 32 Del Tiempo Ordinario
Tema: Las Tres Viudas

Este domingo lo podemos llamar el de “las Tres Viudas”, pensando en que la primera viuda es la que sale en la primera lectura: “la viuda de Sarepta”, la segunda viuda es la del evangelio: “la viuda pobre” que da en limosna todo lo que tiene: dos reales, la tercera viuda podemos pensar que es la “Virgen y Madre María”, que nos da también todo lo que tiene: a su Hijo Jesús, el que nos redime y salva para la vida eterna, quien a su vez nos la da como madre, para que la cuidemos con nuestra devoción, y ella aún más nos ayude a nosotros siempre, intercediendo por nosotros ante su Hijo, Jesucristo.

Las tres viudas son modelo de “generosidad”: dan todo lo que tienen.

El Papa Benedicto XVI comentó esas palabras:

“dio todo lo que tenía para vivir”, del siguiente modo:

 

Es significativo el episodio evangélico de la viuda que, en su miseria, echa en el tesoro del templo todo lo que tenía para vivir. Su pequeña e insignificante moneda se convierte en un símbolo elocuente: esta viuda no da a Dios lo que le sobra, no da lo que posee, sino lo que es: toda su persona.

Este episodio conmovedor se encuentra dentro de la descripción de los días que preceden inmediatamente a la pasión y muerte de Jesús, el cual, como señala san Pablo, se hizo pobre a fin de enriquecernos con su pobreza; se entregó él mismo por nosotros. Siguiendo sus enseñanzas, podemos aprender a hacer de nuestra vida un don total; imitándolo, estamos dispuestos a dar no tanto algo de lo que poseemos, sino a darnos nosotros mismos.

¿Acaso no se resume todo el evangelio en el único mandamiento de la caridad? Por tanto, la práctica de la limosna se convierte en un medio para profundizar en nuestra vocación cristiana. El cristiano, cuando gratuitamente se ofrece a sí mismo, da testimonio de que no es la riqueza material la que le dicta las leyes de la existencia, sino el amor. Por tanto, lo que da valor a la limosna es el amor, que inspira distintos modos de dar, según las posibilidades y las condiciones de cada uno”.

Termino con una poesía por vía libre del jesuita español, que fue Provincial en Santo Domingo y ahora trabaja en Cuba: Benjamín González Buelta, titulada:

Los Centavos De Noemí

A Noemí, la viuda pobre,
todavía le dolían
los dedos de las manos
cuando depositó en silencio
su ofrenda para los pobres
en el cepillo del templo.


Había trabajado todo el día
cosechando aceitunas
en el olivar de Sadoc,
un alto funcionario.


Al final de la jornada,
pensó que ningún vecino
estaba en apuro urgente.
Ella no había comprado
nada a crédito
en la tienda de Josías.


Su velo descolorido
podía durar más tiempo.
Y no le seducirían el corazón
las baratijas que anunciaba
un vendedor ambulante
sentado en su camello.


Noemí sabía mucho
de hambres clavadas como un alfiler
en el centro de su estómago,
de deudas y mensajeros
que insistían y amenazaban,
desiquilibrando en un instante
su frágil existencia.


Por eso dejó con alegría
unos centavos en el templo,
regalo suyo y de Dios
para un hermano.


Era poco dinero,
pero lo era todo para ella.
Y todo el corazón
quedó abierto
para todo el don
que el Dios del Reino le ofrecía. 

 

j.v.c. 

 

 

 
 
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