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Sexto Domingo Del Tiempo Ordinario

17 de Febrero de 2019

TEXTOS BIBLICOS PARA LA LITURGIA EUCARÍSTICA

El tema de hoy es la felicidad, pero bajo una mirada evangélica. Es difícil elegir en la vida cuando hay tantas y tan dispares filosofía, pero San Pablo nos recuerda que nuestra fe y nuestro valor nacen de la Resurrección de Jesús.

 

ORACION

Oh Dios, que amas a todos los hombres, Jesús, tu Hijo, dio palabras de vida a todos los que se reunían a su lado. Te pedimos que dirijas tu mirada a los que nos reunimos en busca de la salvación que nos enseñes la auténtica felicidad.


PRIMERA LECTURA: Jer 17, 5-8

El profeta Jeremías nos alienta a poner nuestra confianza en Dios y no en los hombres. Solamente Dios es fiel, solamente Dios es roca firme en la que podemos edificar nuestra vida.

 

SALMO RESPONSORIAL: Sal 1: 1-2, 3, 4,6.

R/ DICHOSO EL HOMBRE QUE HA PUESTO SU CONFIANZA EN EL SEÑOR.

  1. Dichoso el hombre que no va
    a reuniones de malvados,
    ni sigue el camino de los pecadores,
    ni se sienta en la junta de burlones,
    más le agrada la Ley del Señor
    y medita su ley de noche y de día. /R
     
  2. Es como árbol plantado junto al río,
    que da fruto a su tiempo,
    y tiene su follaje siempre verde
    todo lo que él hace le resulta. /R
     
  3. No sucede así con los impíos;
    son como paja llevada por el viento
    porque el camino del bueno, Dios conoce
    pero el sendero del impío se pierde. /R


SEGUNDA LECTURA: 1 Co 15:12,16-20

San Pablo recuerda a los cristianos de Corinto la creencia de la resurrección. A los cristianos de hoy, también nos hace falta recordar el dogma de la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro.

ACLAMACION DEL EVANGELIO Lc 6:23b

Aleluya, aleluya.
Alegraos y saltaos de gozo; porque vuestra recompensa será grande en el cielo.
Aleluya.

 

EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS Lc 6:17, 20-26.

Jesús nos enseña el camino para ser verdaderamente felices. Pidamos al Señor la gracia para poder vivir según sus criterios.


17 De Febrero: Sexto Domingo Del Tiempo Ordinario.

Tema: Piadosos, Justos, Temerosos De Dios = Actitud De Confianza, Esperanza, Abandono En Dios

Jesús, en las Bienaventuranzas según S. Lucas de este domingo, que son cuatro y no ocho como en el evangelio de S. Mateo, contrapone la “riqueza-cerrazón” de la nobleza sacerdotal judía con la “pobreza-apertura” de los fieles, piadosos y observantes de la ley de Dios.

Y Dios, en Jesucristo, se pone de parte de estos últimos. Se podría traducir: “Bienaventurados vosotros, pobres, porque Dios está cansado de veros sufrir, porque Dios ha decidido mostraros que os ama”.

Las manos del pobre se abren, desnudas, para recibir.

Las del rico se cierran para tener, para defender su dinero.

Las palabras que Jesús dirige a éstos no son una maldición, sino que son una compasión.

Ya en la primera lectura del profeta Jeremías leemos: “Así dice el Señor: Maldito quien confía en el hombre, y en la carne busca su fuerza, apartando su corazón del Señor...Bendito quien confía en el Señor y pone en el Señor su confianza”...

En japonés, “pobreza” se dice: 清貧 (seijin) que significa vivir “limpia” y “honestamente” (清) con “pocas clochinas” (貧)ya que antiguamente se usaban las “clochinas limpias” como forma de intercambiar dinero entre el que compra y el que vende. ¡Bonita palabra!

San León Magno (390-461) en un sermón sobre las Bienaventuranzas de S. Lucas dijo:

Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos. Habrá parecido que, para merecer el Reino de los cielos, bastaría solo con la indigencia que muchos padecen como efecto de una penosa y dura necesidad.


Pero al decir dichosos los pobres en el espíritu, el Señor muestra que el Reino de los cielos se debe otorgar a los que recomienda la humildad del alma más que la penuria de los recursos. No puede dudarse de que los pobres consiguen con más facilidad que los ricos el don de la humildad, ya que los pobres, en su indigencia, se familiarizan fácilmente con la mansedumbre y, en cambio, los ricos se habitúan fácilmente a la soberbia. Sin embargo, no faltan tampoco ricos adornados de humildad y que de tal modo usan sus riquezas que no se ensoberbecen con ellas, sino que más bien se sirven de ellas para obras de caridad, considerando que su mejor ganancia es emplear los bienes que poseen en aliviar la miseria del prójimo. El don de esta pobreza se da, pues, en toda clase de hombres y en todas las condiciones en las que el hombre puede vivir, pues pueden ser iguales por el deseo incluso aquellos que por la fortuna son desiguales, y poco importan las diferencias en los bienes terrenos si hay igualdad en las riquezas del espíritu”.


Termino con una poesía de Gloria Fuertes (1917-1998) titulada:

La Pobre

Soy tan pobre, tan pobre,
que no tengo ni madre.
Soy tan pobre, tan pobre,
que no tengo ni nadie
que no tengo ni abrigo
que llevarme a los hombros.
No tengo ni belleza
que llevarme a los hombres.
Soy tan pobre, tan pobre,
que no tengo ni labios
que llevarme a la boca.
¿Tenéis una mirada de ternura?
¿Os sobra algo de vino de la copa?
¡Un poquito de pez,
que tengo hambre...!
Aunque sólo sea una mirada,
soy tan pobre, tan pobre,
que no tengo una sábana blanca...
pero si no la tengo no te vayas.
No tengo un hombro donde llorar a gusto.
No tengo un hombre donde zurcir palabras.
Unas manos por caridad,
para las mías largas,
que tengo a mi corazón enfermo
y no tengo que darle una cucharada.
 

j.v.c

 

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