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Segundo Domingo De Cuaresma

17 de Marzo de 2019

TEXTOS BIBLICOS PARA LA LITURGIA EUCARÍSTICA

El tema de hoy es vivir la vida con el gozo de una alianza. Dios y su pueblo viven la alianza del Antiguo testamento. Siguiendo las enseñanzas de Jesús el cristiano goza de la alegría de una pascua de gloria.

 

ORACION

Oh Dios fuente de salvación, tú, llevaste a tu Hijo Jesús a la gloria por medio de la Pasión. Fortalece nuestra esperanza y nuestro ánimo para que sigamos las huellas de Cristo en su camino hacia la cruz y la resurrección. Amen.


PRIMERA LECTURA: Dt 26:4-10.

El libro del génesis nos recuerda el pacto entre Dios y Abraham. Es el mismo pacto que Dios renueva con cada uno de nosotros. Dios se compromete a querernos y guiarnos a la salvación.


SALMO RESPONSORIAL: Sal 27:1,4 7-8

R/ EL SEÑOR ES MI LUZ Y MI SALVACION

El Señor es mi luz y mi salvación
¿a quién temeré?
Amparo de mi vida es el Señor
¿ante quién temblaré? R/

Señor, oye la voz con que a ti clamo,
Escucha por piedad.
Mi corazón de ti me habla diciendo:
“procura ver su faz” R/

La bondad del Señor espero ver
En la tierra de los vivientes.
Confía en el Señor, ¡ánimo, arriba!
Espera en el Señor. R/


SEGUNDA LECTURA: Flp 3:17-4:1

Ser discípulo de Jesús es vivir para los demás y cargar con la cruz que exige el servicio a los hermanos.

ACLAMACION DEL EVANGELIO Mc 9:7

Aleluya, aleluya.

En el esplendor de la nube se oyó la voz del Padre: este es mi Hijo el amado, escuchadlo.

Aleluya.


EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS Lc 9: 28-36.

Jesús descubre por un momento su verdadero rostro a los discípulos y les muestra toda su gloria. Que en medio de las dificultades Dios nos recuerde que Jesús es el dueño y Señor de la historia.

17 De Marzo: Segundo Domingo De Cuaresma.
Tema: La Transfiguración Del Señor


Este domingo nos presenta “el interior” de Jesús, como si lo viéramos por rayos X por así decir, cuando subió al Monte Tabor junto con sus tres discípulos predilectos: Pedro, Santiago y Juan, y se transfiguró ante ellos.

Junto a Jesús en el centro, aparecieron ante los sorprendidos discípulos las figuras de Moisés y Elías a derecha e izquierda, hablando con él sobre su próxima pasión, muerte y resurrección.

La iglesia quiere que recordemos y oremos este episodio misterioso de la vida de Jesús, para pasar en compañía de aquellos tres discípulos del dolor de la pasión al gozo de la resurrección. Y al fin de la visión, una nube cubrió el paisaje y desde ella se oyó una voz: “¡Este es mi Hijo, el escogido, escuchadlo!” ...

El primer icono que los antiguos monjes pintaban era el de la “Transfiguración de Jesús”. ¿Por qué? Porque todo icono es como una “ventana al infinito”, hacia el mundo de Dios. Si se aprobaba el dicho icono por los venerables Padres del monasterio, con bendición del icono, eso quería decir que el fraile que lo pintó estaba ya preparado para pintar los otros iconos de la vida de Jesús y María. 
 Además, se decía que, de los iconos de la Transfiguración de Jesús, se derramaba la gracia o “energía” divina, que necesitamos para nuestra vida y misión como discípulos de Jesucristo nuestro Señor.

Pidamos, pues, hoy esa “energeia” o “energía” de la transfiguración para que nuestras vidas sean puras y transparentes.

Teófanes de Ceramea (allá por el año 765) dijo en su homilía sobre la Transfiguración:

La hora de la Pasión se acercaba. Ahora bien, era necesario que en esta hora los discípulos no vacilaran en su espíritu; era preciso que los que, un poco antes, por la palabra de Pedro, habían confesado que Él era el Hijo de Dios, pudieran creer, viéndolo clavado en la cruz como un culpable, que era un simple hombre. Por eso, Él los ha consolidado a través de esta admirable visión de la Transfiguración. Así, cuando lo vean traicionado, agonizando, orando para que pase de Él el cáliz de la muerte y llevado al patio del sumo sacerdote, se acordarán de la subida al Tabor y comprenderán que es Él mismo quien se ha entregado a la muerte. Cuando vean los golpes y salivazos en su rostro no se escandalizarán, sino que se acordarán de su resplandor más brillante que el sol. Cuando lo vean burlado, vestido con el manto de púrpura, se acordarán de que a este mismo Jesús lo habían visto en el monte vestido de luz. Cuando lo vean sobre el potro del suplicio, entre dos malhechores, sabrán que se manifestó entre Moisés y Elías como su Señor. Cuando lo vean sepultado en tierra como un muerto, pensarán en la nube luminosa que lo cubrió.

El Salvador muestra a sus discípulos de qué gloria van a ser dignos si imitan su Pasión. En efecto, la Transfiguración no es otra cosa que la manifestación adelantada del último día, en que los justos brillarán como el sol en la presencia de Dios.

Termino con el soneto de la poetisa asturiana actual Emma-Margarita Valdés titulado:


La Transfiguración Del Señor

Se acaba el tiempo, llega la Pasión,
el humano clamor, la noche oscura,
se plegarán las alas de la Altura
y se impondrá la gran tribulación.
Jesús sabe la débil condición
de sus fieles apóstoles, procura
fortalecer su fe con la ventura
de prever la final Resurrección.
Con Juan Santiago y Pedro, que estarán
en la agonía de Getsemaní,
sube al monte Tabor, ascenso místico.
Alcanzará la cima el nuevo Adán,
mostrará que es divino, es el Rabí
que dará la vida en pábulo eucarístico. 

 

 

j.v.c. 
 
 
330279

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