
1 De Marzo De 2026
La llamada a Abram nos recuerda la primera vocación de la historia de la salvación. El Evangelio alude a la vocación, a la misión de Jesús, y san Pablo nos habla de la llamada a todo cristiano en la persona de Timoteo. La reunión eucarística debe servirnos para darnos cuenta de esa llamada y para vivir de acuerdo con ella.

ORACION COLECTA
Oh Dios, fuente de la luz, que invitas a todos los hombres al don de la salvación, míranos reunidos aquí en respuesta a tu llamada, y concédenos la gracia de renovar de verdad nuestro compromiso de seguir a Cristo en su camino hacia la salvación. Por nuestro
Señor Jesucristo.
PRIMERA LECTURA: Gén 12:1-4
Dios llama a Abram: la iniciativa es de Dios, es gratuita y se otorga sin condiciones. Para poder cumplir su misión Abram debe poner toda su confianza en Dios y abandonar la vida tranquila y segura que ha llevado hasta ahora.
SALMO RESPONSORIAL: Sal 33:4-5, 12-13, 20-21
R/ QUE TU MISERICORDIA, SEÑOR, VENGA SOBRE NOSOTROS
COMO LO ESPERAMOS DE TI.
1. Pues recta es la palabra del Señor,
y verdad toda obra de sus manos.
El ama la justicia y el derecho,
y la tierra está llena de su gracia. R/
2. Está el ojo del Señor sobre los que le temen,
y sobre los que esperan en su amor,
para arrancar sus vidas de la muerte
y darles vida en momentos de hambruna. R/
3. En el Señor nosotros esperamos,
él es nuestra defensa y nuestro escudo;
Venga, Señor, tu amor sobre nosotros,
como en ti pusimos nuestra confianza. R/
SEGUNDA LECTURA: 2 Tm 1:8-10
Pablo le recuerda a su discípulo Timoteo que no debe perder ánimo en las pruebas que le vienen por predicar el evangelio. Es Dios quien nos ha dado esta misión y nuestra debilidad no puede impedir el cumplimiento de la obra de la salvación.
VERSICULO: Mc 9:7
En el esplendor de la nube se oyó la voz del Padre; Este es mi Hijo, el amado: escuchadlo.
EVANGELIO SEGUN SAN MATEO: Mt 17:1-9
Jesús manifiesta su gloria y su poder camino a Jerusalén, en donde será crucificado. La vida siempre nos lleva hacia la cruz, pero la fe nos permite encontrar a Dios y experimentar su Gloria aún en medio de los sufrimientos.
