
6 De Septiembre De 2026
Hermanos y hermanas: la Palabra de Dios hoy nos invita a entrar en el arte delicado del amor fraterno. Ezequiel nos recuerda que somos custodios unos de otros; san Pablo nos dice que el único deber que nunca termina es el amor; y Jesús nos enseña que la verdadera comunidad no se construye con silencios o evasiones, sino con un diálogo humilde, valiente y sanador.
En un mundo donde los malentendidos crecen rápido y la reconciliación parece difícil, el Señor nos reúne para restaurar nuestros corazones. Él nos muestra que, cuando buscamos la paz con sinceridad, Él mismo se hace presente entre nosotros. Que esta Eucaristía renueve en nosotros la gracia de amar, perdonar y construir la unidad.

ORACIÓN COLECTA
Oh Dios, que nos has convocado para que, viviendo como hermanos y hermanas, formemos un solo pueblo, hoy, reunidos en el nombre de Cristo, te pedimos aumentes nuestro mutuo enriquecimiento y el poder proseguir juntos el mismo caminar. Por nuestro Señor Jesucristo.
PRIMERA LECTURA: Ez 33,7-9
Dios establece a Ezequiel como centinela de su pueblo, recordándonos que todos tenemos la responsabilidad de ayudar a nuestros hermanos a caminar por el buen camino.
SALMO RESPONSORIAL: Sal 95,1-2. 5-6. 7-8
R/ ¡OJALÁ ESCUCHEN HOY SU VOZ! “NO ENDUREZCAN SU CORAZÓN.” MUÉSTRANOS, SEÑOR, TU MISERICORDIA.
1. Vengan, cantemos alegres al Señor,
aclamemos a la Roca que nos salva;
partamos a su encuentro dando gracias;
aclamémosle con cánticos.
R/
2. ¡Entremos, agachémonos, postrémonos;
de rodillas ante el Señor que nos creó!
Pues él es nuestro Dios
y nosotros el pueblo que él pastorea,
el rebaño bajo su mano.
R/
3. “No endurezcan sus corazones como en Meribá,
como en el día de Masá en el desierto,
allí me desafiaron sus padres
y me tentaron, aunque veían mis obras.”
R/
SEGUNDA LECTURA: Rm 13,8-10
San Pablo resume toda la ley en un solo mandamiento: amar al prójimo como a uno mismo.
ALELUYA: 2 Co 5,19
Aleluya, aleluya.
Dios estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo, y a nosotros nos ha confiado el mensaje de la reconciliación.
Aleluya.
EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO: Mt 18,15-20
Jesús nos recuerda que somos responsables de la salvación de nuestros hermanos. Y todos tenemos que hacer lo posible para que vivan según los designios de Dios.