
9 De Agosto De 2026
Hoy nos encontramos con un Dios que se acerca a nosotros; no en la tormenta, ni en el terremoto, ni en el fuego, sino en el susurro suave que habla a lo más profundo del corazón. Como Elías en la montaña y Pedro sobre las aguas, venimos con nuestros miedos, nuestras dudas y un profundo anhelo de su cercanía. Abramos el corazón a la voz silenciosa del Señor, que extiende su mano y nos dice: «Ánimo, soy yo; no tengan miedo».
ORACIÓN COLECTA

Oh Dios, cuya mirada de amor se extiende a todos los hombres, fortalece a los que hoy estamos reunidos en busca de la salvación, ayúdanos a librarnos de nuestras ansiedades y desesperanzas y llénanos con tu fuerza para caminar siempre en respuesta a tu palabra. Por nuestro Señor Jesucristo.
PRIMERA LECTURA: 1 R 19:9, 11-13
Dios se revela muchas veces silenciosa y discretamente. Está más cerca de nosotros de lo que muchas veces parece. Y solamente lo descubre el que mira los acontecimientos de la vida con los ojos de la fe.
SALMO RESPONSORIAL: Sal 85:9, 10-11, 12-14
R/ MUÉSTRANOS, SEÑOR, TU MISERICORDIA Y DANOS TU SALVACIÓN.
1. Quiero escuchar lo que dice el Señor,
pues Dios habla de paz
a su pueblo y a sus servidores.
Cerca está su salvación de los que le temen
y habitará su gloria en nuestra tierra.
R/
2. La Gracia y la Verdad se han encontrado,
la Justicia y la Paz se han abrazado;
de la tierra está brotando la verdad,
y del cielo se asoma la justicia.
R/
3. El Señor mismo dará la felicidad,
y dará sus frutos nuestra tierra.
La rectitud andará delante de él,
la paz irá siguiendo sus pisadas.
R/
SEGUNDA LECTURA: Rm 9:1-5
Pablo ha creído en Cristo, pero no se siente tranquilo. La tristeza que siente por la multitud de personas que todavía no conocen a Cristo es un ejemplo y un incentivo para todos nosotros.
ALELUYA: Sal 130:5
Aleluya, aleluya.
Mi alma espera en el Señor, espera en su palabra.
Aleluya.
EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO: Mt 14:22-33
El evangelio de hoy evoca una experiencia común a muchos de nosotros: queremos seguir a Jesús, pero las tormentas de la vida nos hacen dudar y tambalearnos. Al mismo tiempo nos da un consejo nacido de su experiencia: si en las dificultades clamamos al Señor, Él siempre estará allí para sostenernos y no permitirá que sucumbamos.