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A partir del 21 de Junio y hasta nuevo aviso, todos aquellos que deseen participar en la misa dominical, deben inscribirse cada semana:

Por favor lean las INDICACIONES para tal efecto, publicadas en la página Web 

Trigésimo Tercer Domingo Del Tiempo Ordinario

 

15 de Noviembre de 2020

TEXTOS BIBLICOS PARA LA LITURGIA EUCARÍSTICA

Continua el tema de la venida del Señor. Hoy se hace fuerza en la responsabilidad individual. La venida del señor es cierta, pero indeterminada, y por ser así nos debe de mover a la vigilancia y al cumplimiento de nuestro deber, tanto de personas individuales como de vida familiar y social con su compromiso ante Dios y ante los hombres.

 

 

ORACION

Oh Dios, que derramas tu gracia sobreabundante en cada uno de nosotros, dirige tu mirada sobre quienes desde el trabajo de la vida diaria hemos venido a esta fiesta de acción de gracias queriendo responder a tu llamada. Haz que encontremos descanso en la vivencia de tu amor y renueva nuestro ánimo de vivir más plenamente el don de la vida. Por nuestro Señor Jesucristo.

 

PRIMERA LECTURA: Pr 31:10-13,19-20,30-31

El poema del libro de los Proverbios habla de la mujer virtuosa. Los versículos que se leen hoy ensalzan el trabajo y algunas de las virtudes que han de acompañarlo: la generosidad con el necesitado y el temor de Dios. Una persona trabajadora y generosa es más valiosa que la perla mas exquisita.

 

SALMO RESPONSORIAL: Sal 128

R/DICHOSO EL QUE RESPETA AL SEÑOR

 

  1. Felices los que temen al Señor
    y siguen sus caminos.
    Comerás del trabajo de tus manos,
    esto será tu fortuna y tu dicha. R/
     
  2. Tu esposa será como vid fecunda
    en medio de tu casa,
    tus hijos serán como olivos nuevos
    alrededor de tu mesa. R/
     
  3. Así será bendito el hombre que teme al señor.
    Que el Señor te bendiga desde Siòn:
    que puedas ver la dicha de Jerusalén
    durante todos los días de tu vida
    ¡Que veas a los hijos de tus hijos
    y en Israel, la paz! R/

 

SEGUNDA LECTURA: 1 Ts 5:1-6

Estar vigilantes y atentos es ni más ni menos que cumplir con el trabajo que Dios encomienda a cada uno, sin dejarse vencer por el cansancio ni la desesperanza.

Todas las demás preocupaciones debemos dejarlas en las manos de Dios.

 

ACLAMACION DEL EVANGELIO: Jn 15:4,5

Aleluya, aleluya. Permaneced en mí y yo en vosotros, dice el Señor, el que permanece en mi da fruto abundante. Aleluya.

 

EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO: Mt25:14-30 25:14-15, 19-21

Ser buenos servidores del Señor no se significa tener muchas virtudes y muchos talentos, significa mas bien poner todas nuestras virtudes y todos nuestros talentos al servicio de nuestros hermanos.

 

TEMA: “ENCARGADOS DE SUS BIENES”

La parábola de los talentos nos presenta la vida humana como un gran don: “Un hombre que se iba al extranjero llamó a sus sirvientes y los dejó encargados de sus bienes”. Comenzando por nosotros mismos, todo es un don divino. Por eso, en cuanto seres creados, que reciben la existencia de Dios, somos siervos suyos.

Es verdad que no todos recibimos lo mismo, pero todos recibimos mucho: “A uno le dejó cinco talentos de plata, al otro don, y al tercero uno”. Imposible calcular el valor actual que suponía un talento en aquel tiempo. Todos hemos recibido al menos esa cantidad básica con la sola existencia humana. A la cual debemos añadir muchos talentos personales, familiares, sociales y de fe.

Pero la entrega de estos múltiples dones, no implica una autonomía absoluta de la libertad. Hemos recibido la vida y las cosas, no para hacer con ellas lo que nos parezca, sino lo que está bien, lo que es conforme a la razón y la fe. Hoy se habla mucho de la autonomía de lo temporal, como si algo pudiera ser independiente de la moralidad, en una sociedad pragmática que adora la eficacia. En el evangelio de hoy, Jesús nos exhorta al rendimiento eficaz de los bienes recibidos, cada uno según sus fuerzas.

Dios adecúa sus dones a lo que somos capaces de corresponder. Nuestra responsabilidad está en relación directamente proporcional a los bienes materiales y espirituales recibidos. Por eso, más que desear los bienes ajenos, hemos de procurar el máximo rendimiento de lo que Dios nos ha dado. ¿Rendimos lo que podemos en casa, en la sociedad y en la Iglesia?

Jesús continúa diciendo en la parábola. “Al cabo de mucho tiempo vuelve el amo de aquellos criados y se pone a echar cuentas con ellos”. Hay un cercano juicio particular para cada uno. Jesús nos quiere luz del mundo, sal de la tierra, levadura en la masa.

El juicio positivo de Dios al rendimiento de nuestros talentos se basará en la bondad moral y en la fidelidad a su encargo: “Díjole entonces su señor: Muy bien, criado bueno y fiel”. Vale la pena colaborar con Dios en hacer rendir los bienes que se nos ha confiado, con tal de poder escuchar de sus labios esta alabanza. Aunque debiera ser suficiente recompensa del bien obrar la satisfacción de la propia conciencia, que equivale al visto bueno de Dios. Por otra parte, qué mal suena el juicio negativo del Señor al siervo holgazán: “Criado malo y perezoso...Criado inútil”. Y no valdrá como excusa la frase: “Yo no hice mal a nadie”. Porque nuestra obligación es hacer el bien a todos. Por eso confesamos también: los pecados de “omisión”, de no obrar bien.

Jesús nos propone esta parábola para que sepamos elegir ahora nuestro destino. Porque somos sensibles, puede ayudarnos la pedagogía del premio y del castigo, del reproche y la alabanza. Lo importante es poner nuestra vida al servicio de Dios y de los demás, echando mano de los medios más adecuados en cada momento.

El mensaje de Jesús es claro. No al conservadurismo, sí a la creatividad. No a una vida estéril, sí a la respuesta activa a Dios. No a la obsesión por la seguridad, sí al esfuerzo arriesgado por transformar el mundo. No a la fe enterrada bajo el conformismo, sí al trabajo comprometido de abrir caminos al reino de Dios.

La santa Madre Teresa de Calcuta (1910-1997) en su libro “Jesús, la Palabra que ha hablado, c.10” dice:

Les confía sus bienes

La apropiación de bienes es legítima para garantizar la libertad y la dignidad de las personas, para ayudar a cada uno a atender sus necesidades fundamentales y las necesidades de los que están a su cargo. Debe hacer posible que se viva una solidaridad natural entre los hombres. El derecho a la propiedad privada, adquirida o recibida de modo justo, no anula la donación original de la tierra al conjunto de la humanidad. El destino universal de los bienes continúa siendo primordial, aunque la promoción del bien común exija el respeto de la propiedad privada, de su derecho y de su ejercicio.

Termino con la poesía del jesuita español misionero en Cuba P. Benjamín González Buelta (del año 2004) titulada:


Libertad creadora


Cuando apresamos
las cosas y las personas,
nos convertimos en carceleros,
que también tienen
que estar en la cárcel
para que no se les escape
ningún preso.
Cuando dejamos
volar al pájaro,
rodar el oro
y alejarse a los seres
que más queremos,
vivimos libres
para ir a cualquier
y estrenar el futuro
donde aparezca el reino.

j.v.c.

 

 

 

 

 

 

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