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A partir del 21 de Junio y hasta nuevo aviso, todos aquellos que deseen participar en la misa dominical, deben inscribirse cada semana:

Por favor lean las INDICACIONES para tal efecto, publicadas en la página Web 

Quinto Domingo Del Tiempo Ordinario (B)

 

7 de Febrero de 2021

CITAS BIBLICAS PARA LA LITURGIA

Solidaridad con los que sufren: este es el mensaje de la liturgia de hoy. La vida del hombre está colmada de dolor. La buena Noticia puede salvar y dar esperanza; y es esta la Noticia la que anima a Pablo y a todo evangelizador a darse a todos para salvar a todos.

 

 

ORACIÓN

Oh Dios, que derramas sobre nosotros la luz de la esperanza, tú enviaste a Jesús como salvador a un mundo atormentado y dolorido. Te pedimos que nosotros, mediante los sacramentos que hoy celebramos, encontremos a Cristo que sana a todos los hombres. Por Nuestro Señor Jesucristo.

 

PRIMERA LECTURA: Job 7:1-4,6-7

Nunca abandonar la oración. Ni siquiera cuando todo parece perdido y sin sentido. Escuchemos esta enseñanza de la boca de Job, alguien que sufrió mucho y rezó mucho más.

 

SALMO RESPONSORIAL: Sal 147:1-2,4-5,3 y 6

R/ALABAD AL SEÑOR, QUE SANA LOS CORAZONES DESTROZADOS.

 

  1. Alaben al Señor porque es bueno cantarlo,
    cántale a nuestro Dios
    porque agrada y conviene alabarlo.
    Reconstruye, el Señor, Jerusalén,
    junta a los desterrados de Israel. R/
     
  2. Sana los corazones destrozados
    y venda sus heridas.
    El cuenta las estrellas una a una
    y llama a cada una por su nombre. R/
     
  3. Grande es nuestro dios, todo lo puede
    nadie puede medir su inteligencia.
    Tiende, el Señor, su mano a los humildes,
    pero humilla hasta el polvo a los impíos. R/

 

SEGUNDA LECTURA: 1Co 9:16-19,22-23

Predicar el evangelio a nuestros hermanos, más que una opción libre es una obligación que todos tenemos. La gracia de la fe la hemos recibido para compartirla con aquellos que aún no conocen a Dios.

 

PROCLAMACIÓN DEL EVANGELIO: Mt 8:17

Aleluya, aleluya.

Jesús les contestó: “Vamos a otra parte, a los pueblos vecinos, para que también predique en ellos , pues para esto he salido”. Aleluya.

 

EVANGELIO SEGÚN SAN MARCOS: Mc 1:29-39

Jesús acude donde hay enfermedades, muerte, incomunicación, y tiende la mano para transmitir su vida y su salud: Jesús nos levanta y resucita. Jesús nos sana para que podamos nosotros también sanar a nuestros hermanos.

 

TEMA: “PRONTOS PARA SERVIR”

 

El relato presenta una síntesis de la acción profética de Jesús.

Maros refiere una jornada profética tipo en la que Jesús extiende la proclamación del Reino a todos los ámbitos: público y privado, religioso y profano.

La comunión que Jesús tenía con el Padre lo llevaba a la comunión con los hermanos, especialmente con los más abatidos, de cuyas dolencias se hace solidario y los libera. “El cargo con nuestras dolencias” (Mt 8,17)

Según la iglesia naciente, Jesús es un profeta poderoso en obras y palabras. Anuncia la Buena Noticia con palabras y la hace realidad en las obras, en los gestos liberadores. En primer lugar, con la suegra de Pedro. Cuando al salir del culto de la sinagoga se dirige a su casa, le notifican que está enferma; tiene calentura.

Jesús se acerca a ella, la toma de la mano y la levanta, la suegra de Pedro , una vez liberada de la fiebre, se pone a servir al grupo de jesús, lo que significa que los liberados han de adoptar de por vida la actitud del liberador, que “vino a servir”(Mt 20,28).

Justamente, el servicio es, al mismo tiempo, un signo y un camino de liberación.

La suegra de Pedro simboliza cada cristiano, a la iglesia y a la comunidad, limitados, postrados, aquejados por la enfermedad del espíritu. Cuando Marcos escribe su evangelio, la casa de Pedro es “ casa de la iglesia”, domicilio en el que se reúne la comunidad cristiana; por eso la suegra enferma la simboliza. Es conocida la interpretación que da San Bernardo de la fiebre: “Fiebre es tu cólera; fiebre es tu envidia; fiebre son tus malos actos, fiebre es la avaricia...”

Todos sufrimos alguna de esas fiebres o varias , como las fiebres físicas, también estas fiebres psicológicas nos paralizan, nos desgastan y no nos dejan ser felices, aunque sea una simple gripe. El paciente no sólo no trabaja , sino que da trabajo; está para ser servido, no para servir. El que solo busca ser servido tiene el síntoma inequívoco de que está seriamente enfermo. No está muerto; tiene vida, pero una vida precaria, sin sentido, sin esperanza.

 

En los relatos de los liberados por Jesús se pone de manifiesto que la rehabilitación supone solidaridad de unos con otros, la familia, el grupo , la comunidad, es el ámbito natural de curación. Necesitamos del estímulo, del testimonio, de la corrección, de la mano de los demás, y los demás necesitan de la nuestra. Los testimonios serían numerosos.

La señal de que la suegra de Pedro estaba curada es que “ se puso a servirles”. Puso la casa y la familia al servicio del señor y de los suyos; por eso acudían a ella muchos enfermos para ser atendidos por Jesús. El Señor nos cura para que podamos servir. Si servimos , estamos curados.

Es una evidencia: servir es un camino de sanación. El servicio nos libera de la obsesión por nosotros mismos y nuestros “problemas”.

Jesucristo, en la Eucaristía, no es que nos tienda la mano como a la suegra de Pedro, sino que se hace nuestro alimento, después de haber avivado nuestra fe con su palabra, para liberarnos de nuestras fiebres, reaviva nuestras fuerzas dándonos el impulso hacia el servicio de los demás.


(Del libro de Jesus habla hoy, el Evangelio de cada día por Atilano Alaiz, Sacerdote Claretiano)


Llena de rosas mi herida,
llena de estrellas mis ojos,
llena de paz mis abrojos,
llena de gracia mi vida y,
de esplendor revestida,
ven a mi en la última hora, a cerrar, consoladora, mis ojos fijos en ti y,
vaciandome de mi, lléname de ti , Señora. Amén.

 

(Himno de la liturgia de las horas)

 


 

 

 

 

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