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A partir del 21 de Junio y hasta nuevo aviso, todos aquellos que deseen participar en la misa dominical, deben inscribirse cada semana:

Por favor lean las INDICACIONES para tal efecto, publicadas en la página Web 

Tercer Domingo De Adviento

15 de diciembre de 2019

TEXTOS BIBLICOS PARA LA LITURGIA EUCARÍSTICA

La liturgia de hoy es una invitación a la esperanza. Vendrán días de alegría y de curación. Jesús, con sus signos y predicación, nos abre a la esperanza; y mientras vamos haciéndola realidad, nos hace falta paciencia y firmeza.

 

ORACION

Oh Dios compasivo, misericordioso y fundamento de nuestra existencia, nuestros corazones rebosan de alegría por la buena noticia del nacimiento de nuestro salvador. En este momento de gracia, Señor, abre los ojos de nuestro corazón y haznos descubrir tu luz que brilla en la oscuridad. Abre nuestros oídos y haznos dóciles a la voz de su llamada. Por Jesucristo nuestro Señor. Amen


 

PRIMERA LECTURA: Is 35:1-6, 10

Isaías canta el himno de la restauración: himno de alegría y de júbilo. Esta restauración y salvación comienza con Jesucristo y con la buena noticia que su nacimiento nos trae.


SALMO RESPONSORIAL: Sal 146:1-2 y 10,6-7, 8-9

R/ VEN, SEÑOR, A SALVARNOS

  1. El Señor hace justicia a los oprimidos 
y da pan a los hambrientos. 

    El Señor libera a los cautivos.
Abre los ojos de los ciegos. /R
  2. y endereza a los que están encorvados, 
el Señor ama a los justos 

    y entorpece el camino de los malvados.
El Señor protege a los extranjeros. /R
  3. y sustenta al huérfano y a la viuda.
El Señor reina eternamente, 

    reina tu Dios, Sión, 
a lo largo de las generaciones. /R

 

SEGUNDA LECTURA: Sant 5:7-10

El apóstol Santiago nos exhorta a la espera paciente y perseverante. Así cio el buen campesino espera el sol y la lluvia, así también el cristiano espera gozoso y con fe que se haga plenamente realidad el mundo nuevo que comenzó con Jesucristo.


ACLAMACION DEL EVANGELIO Lc 3:4,6

Aleluya, aleluya El Espíritu del Señor está sobre mí; me ha enviado para dar la Buena Noticia a los pobres Aleluya.


EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO: Mt 11:2-11

Las obras que realiza Jesús nos demuestran que es el Salvador. Del mismo modo nosotros debemos predicar al Señor ayudando a la gente, luchando para que cada persona sea un poco más feliz, amando a los demás como Jesús los ama.


TEMA: ¿Qué es lo que va a venir?

      Las lecturas de este domingo nos ponen en pista de lo que va a venir. Tampoco es que os den una lista de las cosas que van a suceder o nos pinten el retrato robot del Mesías para que reconozcamos al enviado de Dios, en cualquier sitio donde lo encontremos. Pero algunas cosas sí que nos dicen. 

      Por lo pronto, la lectura del profeta Isaías nos hace abrir los ojos y sentirnos maravillados. Lo que va a venir, lo que va a suceder cuando él venga, no tiene parangón en la historia de la humanidad. Todo lo que el profeta conocía iba a cambiar radicalmente. Hasta el desierto iba a florecer. Hay que recordar que Palestina es una tierra rodeada de desiertos, así que el profeta sabía bien de lo que estaba hablando y de que eso era prácticamente imposible. Pero no sólo los desiertos van a florecer. El que viene nos quitará el temor y el miedo, devolverá la vista a los ciegos y los sordos volverán a oír. Dicho de otra manera, los que por el pecado habían quedado incapaces para comunicarse con el mundo, los que nos habíamos quedado sordos y ciegos ante el Dios que nos ama y nos invita a la salvación, recuperaremos esos sentidos y volveremos a ver y a oír al Dios que nos llama. Los liberados de todas las esclavitudes darán saltos de alegría y tendrán una dicha eterna reflejada en sus rostros. Eso es lo que va a suceder cuando venga el que está a punto de venir según el profeta. 

      El Evangelio repite las mismas ideas. Ante la pregunta de los discípulos de Juan Bautista a Jesús, éste responde: “Vayan y cuéntenle a Juan lo que han visto y oído” y a continuación les dice casi al pie de la letra lo que decía la lectura del profeta Isaías. Pero con una diferencia importante. Donde el profeta utilizaba el futuro, Jesús usa el presente. Lo que el profeta anunciaba como algo que había que esperar, Jesús lo dice como algo que ya está sucediendo. No sólo eso. Jesús alaba a Juan Bautista. Ha sido, dice, el mayor de los profetas. Sin duda. Pero nos sorprende con su última frase: “Sin embargo, el más pequeño en el Reino de los Cielos es más que él”. Parece que Jesús habla de un presente, algo que ya está sucediendo, que es de tal forma nuevo, que hasta la figura gigante de Juan Bautista queda apagada ante ello. 

      Y es verdad. Jesús tiene razón. El Reino ya está aquí. Dios ha abierto ya los oídos de los sordos y los ojos de los ciegos. Hoy sabemos que el Adviento es recuerdo de una espera que fue, pero que para nosotros ya es presente. Celebramos el aniversario de la llegada de Jesús. No estamos esperando a que venga, porque ya ha venido. Abrid los ojos y mirad a vuestros vecinos, amigos y familiares, veréis un hijo de Dios. ¿Qué otra cosa es el Reino?

Para la reflexión
¿Tengo los oídos y los ojos abiertos para ver la presencia del Señor que está cerca de mí?
¿Siento la alegría de su presencia salvadora en mi vida?
¿Cómo comunico esa alegría a los demás, a los que viven conmigo?  

 

 

 

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